La retienta de vacas es una práctica ganadera en el ámbito taurino que consiste en volver a torear, años después de su selección inicial, a vacas de lidia que ya fueron aprobadas como madres, con el fin de corroborar su bravura, comportamiento y calidad genética. Es una prueba de alto nivel que demuestra si la vaca mantiene su casta y nobleza con el paso del tiempo.

El objetivo es verificar la consistencia de la tienta original y asegurar que la descendencia (becerros) de esa vaca mantendrá las características de bravura deseadas en la ganadería.  La diferencia principal con  el tentadero tradicional es que mientras la tienta o el tentadero se realiza generalmente a hembras jóvenes de aproximadamente 2 años para seleccionarlas, la retienta se realiza a vacas viejas, 15-16 años después, que ya han tenido varias crías.

Es una faena complicada porque las vacas pueden «recordar» la experiencia previa de cuando fueron tentadas originalmente, lo que a menudo las hace más astutas, tocan el capote y se meten por dentro, requiriendo mayor maestría por parte del torero. El tentadero se realiza en la plaza de tientas o tentadero de la ganadería, a menudo con picador para medir la fuerza y bravura de la res. La retienta de vacas a campo abierto es una faena ganadera tradicional y espectacular que consiste en volver a evaluar la bravura de vacas que ya son madres, pero realizandola a campo abierto en plena libertad, fuera de la plaza de tientas convencional. Esta práctica combina la selección genética con la destreza ecuestre y destaca por las siguientes características:
– Se lleva a cabo en plena dehesa o en correderos amplios, permitiendo observar el comportamiento del animal en su hábitat natural, sin las limitaciones físicas de una plaza.
– A diferencia de la tienta en plaza, aquí el manejo se realiza mayoritariamente a caballo. Se utiliza la garrocha para conducir, tentar y, en ocasiones, derribar a la res para medir su fuerza y reacción.
– Separación de las crías, antes de la faena, es necesario separar a las vacas de sus becerros, una labor compleja que requiere gran habilidad por parte del mayoral y los vaqueros.
– Evaluación de la bravura, el objetivo es confirmar si la vaca mantiene su casta y agresividad en la embestida a pesar de los años, lo cual es determinante para que siga formando parte de los lotes de vacas madre de la ganadería.

Esta faena es considerada una de las más bellas y puras del campo bravo, ya que exige un dominio excepcional del caballo y permite apreciar la fijeza y prontitud de la vaca en espacios abiertos.

 

 

 

 

 

En estas bellas imágenes podemos ver una parte de esta faena realizada por el matador de toros Joaquín Galdós en la ganadería de La Quinta, una de las ganaderías donde pueden realizar visitas a ganaderías de toros bravos con Entre Toros y Caballos.